martes, 3 de febrero de 2009

Lo que no tiene otro nombre

Dicen que la poesía es todo aquello que no se podría decir de otra forma. Se trata de la creación, mediante palabras, de algo que no tiene nombre; son esas palabras, una detrás de la otra, las que adquieren un senido, un significado que ni siquiera se puede desglosar, explicar o analizar. No hay sinónimos para la poesía. Una poesía no tiene otra gemela, ni existe un resúmen, ni un índice, ni un posibile análisis. No hay cursos, talleres, ni clases de poesía. Uno lee una poesía y se queda mudo, callado, pensativo, no fija la mirada en ningún punto fijo. Cuando se termina de leer una poesía, lo mejor es apagar la luz y echarse a dormir. Gabriel Celaya se expresa, desde mi punto de vista, con bastante claridad en este sentido en uno de sus poemas:


LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.


Gabriel Celaya nació en Guipúzcoa el 18 de marzo de 1911, y falleció en Madrid en 1991. Fue un poeta español de la generación literaria de posguerra, y uno de los más destacados representantes de la que se denominó «poesía comprometida».

Cantemos como quien respira. Hablemos de lo que cada día nos ocupa. Nada de lo humano debe quedar fuera de nuestra obra En el poema debe haber barro, con perdón de los poetas poetísimos. La Poesía no es un fin en sí. La Poesía es un instrumento, entre otros, para transformar el mundo.
Gabriel Celaya

Gabriel Celaya estudió Ingeniería Industrial, pero según escribió en Historia de mis libros, "...entre 1927 y 1935 cursé la carrera de ingeniero industrial sin dificultades ni suspensos. Es decir, sin alarma para mi familia. Pero lo que realmente me ocupó y me preocupó durante esos años –y eso sí que debía haber alarmado a los míos– no fue la ingeniería, que despachaba como un asunto de trámite, sino la pintura, en la que fracasé, pese a mi entusiasmo, por falta de preparación técnica, y la literatura, en la que el autodidactismo produce mejores resultados...".
Gabriel Celaya quiso ser pintor. Y, aunque su dedicación fue de unos pocos años, dejó un fondo de dibujos y pinturas que añaden el nombre de Celaya a la lista de poetas, Rafael Alberti o Federico García Lorca por ejemplo, que utilizan también las imágenes plásticas para expresarse. Estos son algunos ejemplos:



1. Fiebre 2. Intuición 3. Indignación


Paco Ibáñez le puso música a este poema de Gabriel Celaya, que también fue interpretado por Serrat durante su exilio americano.

Paco Ibañez



Joan Manuel Serrat





Fuentes:
http://www.gabrielcelaya.com/
http://www.youtube.com/
"Poesía urgente" - Gabriel Celaya


CLAUDIA L.

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