
Antonio Machado representa en la poesía, desde mi punto de vista, la máxima expresión de sencillez.
Al poeta, nacido en Sevilla el 26 de julio de 1875, se le define como miembro tardío de la Generación del 98, inscribiéndose su obra inicial en el Movimiento Modernista. Fue uno de los miembros más representativos de la denominada Generación de 98, y su obra es el vivo reflejo de esa España en decadencia cultural y política que tanto preocupó a los intelectuales de su tiempo.
La poética de Antonio Machado es muy característica. Para él la poesía se aleja de la concepción modernista de que ésta es meramente forma y la suma de las artes. No importa tanto la forma, la musicalidad, la buena rima, si no se cuenta nada íntimo y personal. Aun así, no desdeña algunos de los ropajes modernistas, aunque sin abusar de éstos.
Para Machado y para muchos de los que le leemos, la poesía, una honda palpitación del espíritu, es la expresión íntima del sentimiento personal del poeta, pero, aunque íntima, pretende ser universal: es el diálogo del hombre, de un hombre, con su tiempo; el poeta pretende eternizar ese tiempo objetivo para que permanezca vivo el tiempo psíquico del poeta, para que sea universal.
Los versos del poeta sevillano trasuntan siempre un ánimo melancólico, callado, de hombre taciturno, que pareciera vivir, solamente, inmerso en la belleza de su universo lírico.
...para qué hablar más de Machado quienes no le conocimos más que de forma póstuma a través de su legado inmortal, la poesía, si él mismo se define con su sencillez características, en uno de sus poemas:
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
Serrat cantó también a Machado: El 26 de enero de este año, 1994, volví a Coulliure una vez más. Regresé a este hermoso pueblo marinero de la Cataluña francesa hasta donde el destierro empujó a Antonio Machado... para encontrarse con la muerte. Paraje tan bello como solitario cuando el turismo hiberna en las ciudades de la lluvia, aguardando tiempos mejores. Volví con el encargo de colaborar en un documental para la televisión francesa, alegórico a la vida, destierro y muerte del poeta y recorrí de nuevo como un Vía Crucis, todos y cada uno de los lugares que marca el ritual: el puerto de pescadores, el soberbio e inútil castillo sobre el mar, el hotel Quintana y cómo no, el cementerio, lugar de peregrinación que mantiene viva la memoria del poeta, hasta el punto que recientemente el municipio ha instalado junto a la tumba un buzón que acoja la correspondencia que diariamente recibe Machado. Volví a Coulliure y volveré otra vez aunque solo sea para recordar y hacer recordar a los demás una terrible lección de la historia que no deberíamos de repetir, aunque el hombre, ya se sabe, es un animal tan torpe...
En 1969, el cantante catalán publicó un disco titulado Dedicado a Antonio Machado, poeta, que incluía 12 versiones de poemas de Machado:
1. CANTARES
2. RETRATO
3. GUITARRA DEL MESÓN
4. LAS MOSCAS
5. LLANTO Y COPLAS
6. LA SAETA
7. DEL PASADO EFÍMERO
8. ESPAÑOLITO
9. A UN OLMO SECO
10. HE ANDADO MUCHOS CAMINOS
11. EN COULLIURE
12. PARÁBOLA
Fuentes:
- Wikipedia
- Youtube
- Google Imágenes
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