martes, 24 de marzo de 2009

La familia es lo primero


1.

Y me faltan las palabras de un momento a otro.
Contigo siempre me han faltado
Y sin embargo creo que me entendías.
Qué de silencios.
Qué triste el despertar del otro lado del tabique.
Qué bien saber que sabemos que el otro está vivo.
Te he echado de menos.

2.
Tu letra me da risa
pero siempre lloro.
Tengo miedo de que se caiga el muro
Y sin embargo qué de veces he soñado que estallaba(mos).

3.
No podía dejar de saber
Que me come el tiempo perdido.
Pero, qué cojones, qué saber sin saber tan bonito;
qué silencios más expresivos.

4.
Y habremos aprendido.
La historia se escribe en dos líneas;
La historia la escriben personas como tú.

5.
Gracias.

6.
Exacto, qué de música.
Qué de Mamá y Papá.
Cuánta Mamá y qué sentimiento tan común:
es igual,
El tuyo y el mío.

7.
“Un beso que sólo te pueden dar las personas que te quieren de verdad.” Sólo un principito podría escribir algo así.


Última y definitiva.
Te quiero.


Claudia L.

lunes, 16 de marzo de 2009

A la memoria de Blanca Varela

La célebre poetisa peruana Blanca Varela falleció el jueves 12 de marzo a los 82 años de edad, dejando tras de sí una memorable obra lírica reconocida universalmente y condecorada con galardones como el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2007. La familia de la escritora confirmó su fallecimiento, pero no proporcionaron más detalles sobre las causas de la muerte de la poetisa.
Quienes la conocieron aseguran que "Varela nunca buscó premios ni reconocimientos" y destacan que "la Blanca literaria y la que preparaba un pisto era la misma persona", ya que "como escritora hacía muchas transfiguraciones de sucesos que le ocurrían en su vida cotidiana", según declaraciones del también poeta peruano Edgar O'Hara.


...Blanca Varela en 34 líneas


Blanca Leonor Varela Gonzáles (Lima, Perú, 10 de agosto de 1926 - 12 de marzo de 2009 ) estaba considerada como una de las voces poéticas más importantes de la actualidad en América Latina. Se inició en la poesía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de la capital peruana, donde ingresó en 1943 para estudiar Letras y Educación.
En esta universidad conoce a Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, y a quien sería su futuro esposo, el pintor Fernando de Szyszlo con quien tuvo dos hijos.
A partir de 1947 empezó a colaborar en la revista "Las Moradas" que dirigía Westphalen; En 1949 llegó a París, donde entraría en contacto con la vida artística y literaria del momento de la mano de Octavio Paz, una figura determinante en su carrera literaria, que la conectaría con el círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles radicados en Francia.
De esta etapa data su amistad con Sartre, Simone de Beauvoir, Henri Michaux, Alberto Giacometti, Léger, Tamayo y Carlos Martínez Rivas, entre otros.
Después de su larga temporada en París, Varela vivió en Florencia y luego en Washington, ciudades donde se dedicó a hacer traducciones y eventuales trabajos periodísticos.
En 1962 regresa a Lima para establecerse definitivamente y cuando viaja suele hacerlo principalmente a los Estados Unidos, España y Francia.
El hecho que algunas de sus obras hayan sido traducidas al alemán, francés, inglés, italiano, portugués y ruso implica un reconocimiento a su obra fuera de las fronteras de su país natal. A diferencia de otros escritores, Blanca Varela no acostumbraba a dar entrevistas y sus apariciones en público son más bien escasas y discretas.
Ha sido condecorada con la Medalla de Honor por el Instituto Nacional de Cultura del Perú.
Murió el 12 de marzo de 2009, a la edad de 82 años.







Auvers-sur-oise

Nadie te va a abrir la puerta. Sigue golpeando.
Insiste.
Al otro lado se oye música. No. Es la campanilla del
teléfono.
Te equivocas.
Es un ruido de máquinas, un jadeo eléctrico, chirridos,
latigazos.
No. Es música.
No. Alguien llora muy despacio.
No. Es un alarido agudo, una enorme, altísima lengua que
lame el cielo pálido y vacío.
No. Es un incendio.
Todas las riquezas, todas las miserias, todos los hombres,
todas las cosas desaparecen en esa melodía ardiente.
T ú estás solo, al otro lado.
No te quieren dejar entrar.
Busca, rebusca, trepa, chilla. Es inútil.
Sé el gusanito transparente, enroscado, insignificante.
Con tus ojillos mortales dale la vuelta a la manzana, mide
con tu vientre turbio y caliente su inexpugnable
redondez.
Tú, gusanito, gusaboca, gusaoído, dueño de la muerte y
de la vida.
No puedes entrar.
Dicen.



Pesimista, quizá realista. A trompicones. Flujo de conciencia.
Misántropa… original, auténtica. Artropófoga.
...todo esto podría decir de Blanca Varela al terminar de leer uno de sus poemas.

Sólo por eso, Blanca Varela es ya, para mí, otra infinita.



Fuentes:

Wikipedia

miércoles, 18 de febrero de 2009

En el buen sentido de la palabra, bueno



Antonio Machado representa en la poesía, desde mi punto de vista, la máxima expresión de sencillez.

Al poeta, nacido en Sevilla el 26 de julio de 1875, se le define como miembro tardío de la Generación del 98, inscribiéndose su obra inicial en el Movimiento Modernista. Fue uno de los miembros más representativos de la denominada Generación de 98, y su obra es el vivo reflejo de esa España en decadencia cultural y política que tanto preocupó a los intelectuales de su tiempo.
La poética de Antonio Machado es muy característica. Para él la poesía se aleja de la concepción modernista de que ésta es meramente forma y la suma de las artes. No importa tanto la forma, la musicalidad, la buena rima, si no se cuenta nada íntimo y personal. Aun así, no desdeña algunos de los ropajes modernistas, aunque sin abusar de éstos.
Para Machado y para muchos de los que le leemos, la poesía, una honda palpitación del espíritu, es la expresión íntima del sentimiento personal del poeta, pero, aunque íntima, pretende ser universal: es el diálogo del hombre, de un hombre, con su tiempo; el poeta pretende eternizar ese tiempo objetivo para que permanezca vivo el tiempo psíquico del poeta, para que sea universal.
Los versos del poeta sevillano trasuntan siempre un ánimo melancólico, callado, de hombre taciturno, que pareciera vivir, solamente, inmerso en la belleza de su universo lírico.

...para qué hablar más de Machado quienes no le conocimos más que de forma póstuma a través de su legado inmortal, la poesía, si él mismo se define con su sencillez características, en uno de sus poemas:



Retrato


Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.




Serrat y Machado

Serrat cantó también a Machado: El 26 de enero de este año, 1994, volví a Coulliure una vez más. Regresé a este hermoso pueblo marinero de la Cataluña francesa hasta donde el destierro empujó a Antonio Machado... para encontrarse con la muerte. Paraje tan bello como solitario cuando el turismo hiberna en las ciudades de la lluvia, aguardando tiempos mejores. Volví con el encargo de colaborar en un documental para la televisión francesa, alegórico a la vida, destierro y muerte del poeta y recorrí de nuevo como un Vía Crucis, todos y cada uno de los lugares que marca el ritual: el puerto de pescadores, el soberbio e inútil castillo sobre el mar, el hotel Quintana y cómo no, el cementerio, lugar de peregrinación que mantiene viva la memoria del poeta, hasta el punto que recientemente el municipio ha instalado junto a la tumba un buzón que acoja la correspondencia que diariamente recibe Machado. Volví a Coulliure y volveré otra vez aunque solo sea para recordar y hacer recordar a los demás una terrible lección de la historia que no deberíamos de repetir, aunque el hombre, ya se sabe, es un animal tan torpe...

En 1969, el cantante catalán publicó un disco titulado Dedicado a Antonio Machado, poeta, que incluía 12 versiones de poemas de Machado:
1. CANTARES
2. RETRATO
3. GUITARRA DEL MESÓN
4. LAS MOSCAS
5. LLANTO Y COPLAS
6. LA SAETA
7. DEL PASADO EFÍMERO
8. ESPAÑOLITO
9. A UN OLMO SECO
10. HE ANDADO MUCHOS CAMINOS
11. EN COULLIURE
12. PARÁBOLA




Fuentes:

- Wikipedia
- Youtube
- Google Imágenes

martes, 3 de febrero de 2009

Lo que no tiene otro nombre

Dicen que la poesía es todo aquello que no se podría decir de otra forma. Se trata de la creación, mediante palabras, de algo que no tiene nombre; son esas palabras, una detrás de la otra, las que adquieren un senido, un significado que ni siquiera se puede desglosar, explicar o analizar. No hay sinónimos para la poesía. Una poesía no tiene otra gemela, ni existe un resúmen, ni un índice, ni un posibile análisis. No hay cursos, talleres, ni clases de poesía. Uno lee una poesía y se queda mudo, callado, pensativo, no fija la mirada en ningún punto fijo. Cuando se termina de leer una poesía, lo mejor es apagar la luz y echarse a dormir. Gabriel Celaya se expresa, desde mi punto de vista, con bastante claridad en este sentido en uno de sus poemas:


LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.


Gabriel Celaya nació en Guipúzcoa el 18 de marzo de 1911, y falleció en Madrid en 1991. Fue un poeta español de la generación literaria de posguerra, y uno de los más destacados representantes de la que se denominó «poesía comprometida».

Cantemos como quien respira. Hablemos de lo que cada día nos ocupa. Nada de lo humano debe quedar fuera de nuestra obra En el poema debe haber barro, con perdón de los poetas poetísimos. La Poesía no es un fin en sí. La Poesía es un instrumento, entre otros, para transformar el mundo.
Gabriel Celaya

Gabriel Celaya estudió Ingeniería Industrial, pero según escribió en Historia de mis libros, "...entre 1927 y 1935 cursé la carrera de ingeniero industrial sin dificultades ni suspensos. Es decir, sin alarma para mi familia. Pero lo que realmente me ocupó y me preocupó durante esos años –y eso sí que debía haber alarmado a los míos– no fue la ingeniería, que despachaba como un asunto de trámite, sino la pintura, en la que fracasé, pese a mi entusiasmo, por falta de preparación técnica, y la literatura, en la que el autodidactismo produce mejores resultados...".
Gabriel Celaya quiso ser pintor. Y, aunque su dedicación fue de unos pocos años, dejó un fondo de dibujos y pinturas que añaden el nombre de Celaya a la lista de poetas, Rafael Alberti o Federico García Lorca por ejemplo, que utilizan también las imágenes plásticas para expresarse. Estos son algunos ejemplos:



1. Fiebre 2. Intuición 3. Indignación


Paco Ibáñez le puso música a este poema de Gabriel Celaya, que también fue interpretado por Serrat durante su exilio americano.

Paco Ibañez



Joan Manuel Serrat





Fuentes:
http://www.gabrielcelaya.com/
http://www.youtube.com/
"Poesía urgente" - Gabriel Celaya


CLAUDIA L.

lunes, 2 de febrero de 2009


Poesía (del griego ποίησις 'creación' < ποιέω 'crear')
1. Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa.

La poesía, principio y fin de todo, es indefinible. Si se definiera, el definidor sería el dueño de su secreto, el dueño de ella, el verdadero, el único dios posible. Y el secreto de la poesía no lo ha sabido, no lo sabe, no lo sabrá nunca nadie, ni la poesía admite dios alguno, es diosa única de dios, por fortuna para Dios y para los poetasJUAN RAMÓN JIMÉNEZ